¿Cómo se mide el absentismo laboral en vuestras organizaciones?

Recientemente se ha publicado el VIII Informe Adecco sobre Absentismo que nos deja interesantes y, al mismo tiempo, preocupantes cifras sobre el absentismo laboral en España. Hemos vuelto a niveles alarmantes que no veíamos desde antes de la gran crisis sufrida en España en 2008. Os anímanos a que podáis mirar con detalle este informe de cara a sacar vuestras conclusiones.

Según la Organización Internacional del Trabajo, el absentismo laboral se define como “la no asistencia al trabajo por parte de un empleado que se pensaba iba a asistir”.

Las causas por las que una persona puede faltar a su puesto de trabajo son de las más diversas. El absentismo son faltas de asistencia no previstas, con independencia de que estén justificadas o no.

Muchas empresas aun no tienen un plan global e integral interno de medición del absentismo laboral. Estas deben analizar las causas que lo producen, tener identificadas las áreas operativas o productivas donde más ocurren, qué tipo de trabajador es el más habitual que tenga absentismo laboral y, por último, tener un plan interno de prevención del absentismo laboral.

Las causas justificadas del absentismo laboral suelen venir provocadas por accidentes y enfermedades de diversa índole. Pero no olvidemos que también tenemos infinidad de causas provocadas directa o indirectamente por las empresas. En muchos casos, están relacionados con el estrés, la desmotivación, la insatisfacción laboral, los conflictos con compañeros y/o responsables, además de por otras muchas causas. Las empresas deberían centrase más en analizar los motivos que conllevan esas causas justificadas e identificar cómo se pueden prevenir.

Si un área concreta de una empresa sufre durante un tiempo continuado un alto índice de absentismo laboral y antes no lo había sufrido, está claro que ahí ocurre algo. Debemos analizarlo de forma permanente en el tiempo para tener la fotografía completa en esa área concreta. Se debe preguntar a los integrantes de la empresa cómo están, cómo se encuentran, cómo les afectan los cambios en su organización, qué nivel de motivación tienen, si se les escucha adecuadamente, si se les intenta resolver sus problemas, etc.

Está claro que cada persona es un mundo diferente. Cada persona tenemos una forma de encarar los problemas y conflictos. No nos afectan las cosas por igual. Algunas son más introvertidas y otros más extrovertidas. También tenemos que cuidar lo máximo posible a nuestras personas para evitar llegar a situaciones complicadas que lleven a la salida de la empresa como última opción.

No sería la primera vez que a determinadas personas comprometidas y trabajadoras se les carga de trabajo llegando a niveles inaguantables, mientras que otras personas de la organización tienen una carga de trabajo mucho más livianas y relajadas. Si a este tipo de situaciones no se les pone solución, suelen estallar. Se debe cuidar a todas las personas de una empresa, aunque mucho más a las personas más trabajadoras y comprometidas. Lo único es que los niveles de productividad también se deben medir de forma objetiva. No podemos medir la productividad con subjetividad, debido a que se asocia al tiempo que las personas permanecen en su puesto de trabajo y/o en la organización. No por estar más horas en la empresa significa que esas personas trabajen más y mejor.

Las causas injustificadas de absentismo laboral tienen relación, como he dicho antes, con el estrés y la ansiedad, causadas por desmotivación, insatisfacción, carga de trabajo, problemas no resueltos, tipo de liderazgo sufrido, etc. Las empresas tienen que intentar dentro de sus posibilidades tener a todas sus personas lo más contentas posibles. ¿Qué jefe no desea que su gente esté contenta? Se debe huir de la típica frase titular similares a “lo más importante para nosotros son nuestras personas”; esto se tiene que materializar en acciones que lo demuestren a sus integrantes. De lo contrario, se generan falsas expectativas que producen más problemas que beneficios entre nuestras personas.

Si no se atajan las causas que provocan el absentismo injustificado podemos provocar ausencias de larga duración, que suelen terminar en la marcha de la organización de personas con mucha valía profesional. Algunos líderes no saben gestionar equipos de personas y eligen hacerlo a su manera, que en más de una ocasión no es un tipo de liderazgo integrador ni facilitador.

No podemos olvidar que, si la mayoría de nuestras personas no consideran a nuestra empresa como un buen lugar para trabajar, lo transmitirán a la hora de acometer su trabajo y también con personas que se relacionen con ellos en otros entornos ajenos al trabajo. Por lo tanto, debemos preocuparnos por la imagen que tienen nuestras personas de nuestra organización.

Las empresas las conforman personas de lo más diversas. Debemos de contar con nuestras personas en todo momento, escucharles, ayudarles y preocuparnos porque estén lo mejor posible en nuestras organizaciones. Las personas quieren que les demostremos que nos preocupan y son importantes para nosotros, cuando lo precisen por algún tema concreto. Al final, se trata de que las personas perciban que son importantes para su organización. Las personas quieren sentirse valoradas, cuidadas e integradas.

Aun sorprende que pocas empresas tengan operativos de forma global en sus organizaciones planes integrales de prevención de la ansiedad y el estrés en el trabajo provocados por diferentes causas. Lo difícil es prevenirlo antes de que surjan los síntomas y las causas. Normalmente, se intenta ponerle remedio cuando ya se perciben en algunas personas de nuestra organización. También influye como lo esté pasando cada persona en su entorno familiar y personal. Se agradecen políticas de flexibilidad corporativa para personas en períodos complicados de su vida familiar y personal. Esto se agradece enormemente.

Las cúpulas directivas deberían ser más empáticas y ponerse más en el lugar de sus personas, para intentar comprender su forma de ver las cosas.

El absentismo se debe medir y analizar para intentar prevenirlo. Una persona desmotivada con ansiedad y estrés rinde mucho menos. Al final, el absentismo laboral es malo para las personas que lo sufren y para sus organizaciones. No todo el mundo sabe gestionar sus emociones de otra forma ni tampoco en sus organizaciones se les dan vías para poderlas gestionar adecuadamente. Algunas personas intentan comunicar lo que les ocurre a su manera.

Nunca se puede decir que nadie sufriremos ansiedad o desmotivación que no provoque un absentismo laboral. Solo se sabe lo que es cuando ocurre.

¿Cómo se mide el absentismo laboral en vuestras organizaciones? ¿qué planes de prevención del absentismo existen?

Desde Blipol os podemos ayudar a medir y prevenir el absentismo laboral para intentar darle la vuelta, partiendo de las causas reales que lo provocan.

* Fuente imágenes utilizadas https://unsplash.com 

Categorías:Blog, General

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